Una frase que te represente como docente: “En cuestiones de cultura y de saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da”.
¿Cuál es tu formación y experiencia?
Soy psicóloga general sanitaria colegiada con número M-38681. Me gradué en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y posteriormente realicé el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad Europea de Madrid (UEM). Mi desarrollo profesional ha estado centrado tanto en la práctica clínica como en la investigación aplicada, lo que me ha permitido integrar el aprendizaje teórico con la realidad del trabajo terapéutico.
En mi trayectoria he contribuido a la formación de otras psicólogas en diferentes etapas: acompañando a los alumnos en sus primeros contactos con la práctica clínica mediante clases y coterapias; o compartiendo mis conocimientos en universidades y congresos de psicología nacionales e internacionales.
Entiendo la formación como un proceso continuo, por lo que sigo actualizándome y profundizando en enfoques basados en la evidencia, especialmente desde el análisis de conducta y perspectiva feminista interseccional.
¿Cómo describirías tu forma de enseñar?
Diría que mi forma de enseñar es cercana, honesta y muy centrada en el proceso de aprendizaje. Para mí es importante generar un espacio en el que el alumnado pueda plantear dudas, cuestionarse cosas y aprender sin la presión de tener que hacerlo perfecto. Intento transmitir no solo conocimientos teóricos, sino también cómo se aplican en la práctica real, incluyendo las dudas, los errores y la incertidumbre que forman parte del trabajo como psicólogas. Me interesa especialmente fomentar una mirada crítica, que permita a los alumnos entender por qué se hace lo que se hace y no solo aprender técnicas de forma aislada. Todo ello desde un enfoque basado en la evidencia, idiosincrático y centrado en procesos, que les permita construir una base sólida sobre la que seguir creciendo como profesionales.
¿Qué te emociona de tu trabajo como docente?
Me emociona ver cómo el alumnado va ganando seguridad en sí mismo y en su criterio clínico. Cuando empiezan a entender los casos de una forma más profunda, a hacerse mejores preguntas y a integrar los conceptos en su manera de pensar. También disfruto mucho cuando comparten sus dudas o reflexiones que no me había planteado hasta entonces. Me gusta que el proceso de aprendizaje sea recíproco y pensar que no solo se llevan ellos un un cachito de mí, sino que yo también me llevo su huella y que estará presente en nuestra forma de dar terapia.
¿Qué te ha enseñado tu experiencia como docente y psicóloga?
Que aprender a ser psicóloga es un proceso que va mucho más allá de adquirir conocimientos. Implica tolerar la duda, equivocarse, revisar lo que uno hace y seguir aprendiendo constantemente. También me ha enseñado la importancia de contar con una base sólida y rigurosa, que sirva como guía en la práctica clínica, pero sin perder la flexibilidad necesaria para adaptarse a cada caso y a cada persona.
¿Qué consideras fundamental para que tus alumnas se sientan acompañadas y apoyadas?
Para mí es fundamental crear un espacio seguro donde la docente transmita de forma real cómo es la práctica clínica, sin maquillarlo ni idealizarlo, siendo ejemplo en primera persona de lo imperfecto e incoherente que es ser una buena profesional. También considero clave adaptarme a las necesidades de cada persona, entender en qué punto está y acompañarla desde ahí. Escuchar sus dudas, sus inseguridades y sus inquietudes permite que el aprendizaje sea más natural y útil. Mi objetivo es que se sientan acompañadas, pero también que vayan ganando autonomía y confianza, sabiendo que cuentan con una base sólida que les permitirá abordar sus casos de forma ética, rigurosa y con una mirada crítica.
Si quieres formarte con nosotras o solicitar más información estaremos encantadas de ayudarte.
