Una frase que te represente como docente: “El aprendizaje se construye con rigor, cercanía y sentido”.
¿Cuál es tu formación y experiencia?
Soy psicóloga general sanitaria colegiada con número M-33837. Graduada por la Universidad Europea de Madrid (UEM), máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y máster en Terapia de Conducta por el Instituto Terapéutico de Madrid (ITEMA).
¿Cómo describirías tu forma de enseñar?
Describiría mi forma de enseñar como cercana y rigurosa. Me esfuerzo por crear un ambiente accesible y de confianza, donde las alumnas puedan participar, preguntar y sentirse cómodas en el proceso de aprendizaje.
¿Qué te emociona de tu trabajo como docente?
Lo que más me emociona de mi trabajo como docente es acompañar el proceso en el que el aprendizaje va tomando forma.
Ver cómo, poco a poco, el alumno va adquiriendo conocimientos que al principio pueden parecer aislados, pero que con el tiempo empiezan a conectarse entre sí hasta cobrar un sentido más amplio.
Es especialmente gratificante presenciar ese momento en el que “encajan las piezas” y la persona logra comprender la escena completa, no solo desde lo teórico, sino integrándolo de una manera significativa.
¿Qué te ha enseñado tu experiencia como docente y psicóloga?
Mi experiencia como docente y como psicóloga me ha enseñado que ambos ámbitos se retroalimentan de forma constante. La docencia me impulsa a mantenerme actualizada, a revisar y organizar el conocimiento de manera rigurosa, y a encontrar formas claras de transmitirlo.
Al mismo tiempo, la práctica clínica me mantiene en contacto directo con la realidad de las personas y con las dificultades que aparecen en el día a día, muchas de las cuales no siempre están reflejadas en los libros. Esa experiencia aporta una mirada más aplicada, flexible y realista al conocimiento teórico.
¿Qué consideras fundamental para que tus alumnas se sientan acompañadas y apoyadas?
Pongo especial cuidado en generar un entorno donde fallar no solo sea posible, sino parte natural del proceso de aprendizaje. Un espacio donde no haya juicio, donde se puedan expresar dudas con libertad y donde cada alumna pueda avanzar a su propio ritmo.
Cuando una persona siente que puede equivocarse sin miedo, es cuando realmente puede implicarse, aprender de forma más profunda y desarrollar una mayor confianza en sí misma.
Si quieres formarte con nosotras o solicitar más información estaremos encantadas de ayudarte.
