Una frase que te represente como docente: “La curiosidad es la base de todo conocimiento”.
¿Cuál es tu formación y experiencia?
Soy psicóloga general sanitaria colegiada con número M-34545, pero mi formación como psicóloga comenzó un poco antes de comenzar la carrera, pues desde la adolescencia tuve mucha curiosidad por entender a las personas y leí y estudié cosas en relación, movida por esta curiosidad.
Sin embargo, en el grado de psicología me sentí perdida y quizás decepcionada, pues no terminaba de entender ni de verle sentido a lo que estábamos estudiando, hasta que tuve la suerte de cruzarme con el Análisis de Conducta y, a partir de ahí, todo empezó a cobrar sentido.
Realicé el máster de Análisis de Conducta en el Instituto Terapéutico de Madrid (ITEMA) para afianzar unas bases sólidas y estables de análisis funcional que me permitieran ejercer mi profesión con la rigurosidad y compromiso que requiere la dedicación a la terapia
A partir de entonces, he podido adentrarme en el campo de la docencia y he descubierto que es un ámbito que me apasiona, que me llena de ilusión poder ayudar a otros terapeutas o futuros terapeutas a comprender el análisis funcional y que, además, me permite conectar con muchas personas que viven la psicología, desde el análisis de conducta, con la misma pasión que yo.
También me he formado en Psicoterapia Analítico Funcional y he participado en el Curso de Entrenamiento online en Psicoterapia Analítico Funcional impartido por la Universidad de los Andes, Colombia, primero como alumna y posteriormente como facilitadora. Esta experiencia me ha permitido no solo profundizar en los principios y técnicas de la FAP, sino también compartir conocimientos y guiar a otros profesionales en su aprendizaje. Mi enfoque se centra en aplicar y enseñar esta metodología para potenciar la transformación personal y profesional de quienes buscan mejorar su práctica clínica.
¿Cómo describirías tu forma de enseñar?
Siempre abierta a cuestionarme lo aprendido. Creo que uno de los valores que es importante desarrollar cuando eres docente es la humildad y la capacidad de nutrirte de nuevos conocimientos, pero sin perder nunca el espíritu crítico y sin que se convierta en un “todo vale”, sino acudiendo siempre a las bases sólidas que la formación en análisis de conducta te permite tener. Yo trato de transmitir a mis alumnas que es importante ser capaces de rectificar y cuestionarse, pero también es importante ser rigurosos y sustentar todo esto en los cimientos del análisis de conducta.
¿Qué te emociona de tu trabajo como docente?
Me parece que el trabajo como docente es una de las cosas más divertidas que se pueden hacer. Poder poner encima de la mesa, con mis alumnas, las inquietudes que me surgen o les surgen a ellas y ponernos entre todas a despiezar el enigma y a tratar de darle una solución al dilema o duda que ha surgido, me parece de las cosas más apasionantes que hay en el mundo. Y ver como, progresivamente, las alumnas van interiorizando el análisis funcional y viendo la vida filtrada por los principios de aprendizaje es muy bonito y reconfortante, además de sumar un granito de esperanza por saber que cada vez somos más los profesionales que trabajamos desde la perspectiva ética y humana del análisis de conducta.
¿Qué te ha enseñado tu experiencia como docente y psicóloga?
Que nunca hay que abandonar las bases del análisis funcional ni dar por supuesto que ya lo sabemos todo y que tenemos que seguir revisándonos y revisitando los conocimientos básicos para asegurarnos de no caer en una deriva funcional en nuestra profesión. También me ha enseñado a ser más capaz de reconocer mis limitaciones y que eso no me impida poder ofrecer a mis alumnas una formación de gran calidad.
¿Qué consideras fundamental para que tus alumnas se sientan acompañadas y apoyadas?
Escucharlas y darles espacio para probar, para experimentar y jugar con el análisis funcional, porque yo me he dado cuenta, después de ser alumna y luego docente, que es un marco de entendimiento que impone mucho porque es muy complejo, y puede generar mucha frustración sobre todo cuando uno está empezando. Pero creo que es importante poder transmitir a nuestras alumnas que lo importante es permitirse equivocarse una y mil veces y probar y jugar hasta que al final, sale.
Si quieres formarte con nosotras o solicitar más información estaremos encantadas de ayudarte.
