Una frase que te defina como docente: “Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción”.
¿Cuál es tu formación y experiencia?
Soy psicóloga general sanitaria colegiada con número M-38560. Graduada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
Mis inicios en el ámbito de la terapia están el máster de Psicología General Sanitaria (UCM) y máster en Psicología Clínica: Práctica Profesional (UCM), en el que empecé a acercarme al mundo de la práctica clínica, y posteriormente pude conocer de primera mano la psicología en emergencias, trabajando durante dos años en el servicio PsiCall (UCM).
Además, desde 2019 he estado involucrada en diferentes proyectos de investigación, y actualmente me encuentro realizando una tesis doctoral sobre el trato del personal sanitario de urgencias a víctimas de agresión sexual. Compagino la práctica clínica con la docencia, lo que me permite acercar a los alumnos a la realidad del trabajo terapéutico.
¿Cómo describirías tu forma de enseñar?
Me gusta partir de las propias habilidades y particularidades del alumnado, integrándolas en el aprendizaje. Procuro adaptar la enseñanza a lo que necesitan, y llevar los contenidos a lo práctico, conectándolos con situaciones reales.
Entiendo la decencia como un proceso en que el alumnado tiene una posición activa, como futuros profesionales con los que aprender conjuntamente. Me interesa que desarrollen criterio propio y que vayan encontrando su forma de trabajar, más allá de aplicar técnicas de manera rígida.
¿Qué te emociona de tu trabajo como docente?
Ver cómo lo que trabajamos en clase se traduce en la práctica y cómo, poco a poco, el alumnado gana seguridad en sus propias habilidades. Me parece especialmente valioso acompañar ese proceso en el que van perdiendo el miedo inicial y empiezan a posicionarse como profesionales.
¿Qué te ha enseñado tu experiencia como docente y psicóloga?
Que cuanto más profundizamos en los temas, más conscientes somos de lo que no sabemos. Eso hace aún más importante dar un paso atrás, pararse a escuchar antes de intervenir.
La base teórica es fundamental, pero sin una aplicación flexible y contextualizada se queda corta. Igualmente, la práctica sin una base sólida pierde dirección, por lo que el equilibrio entre ambas es imprescindible.
¿Qué consideras fundamental para que tus alumnas se sientan acompañadas y apoyadas?
Escuchar lo que necesitan, adaptar la docencia en la medida de lo posible a sus inquietudes y necesidades, y animarlas a sacar provecho de todas las habilidades que ya tienen.
También es importante generar un espacio seguro donde puedan equivocarse sin miedo, ya que muchas llegan con inseguridades propias del inicio, y parte de mi trabajo es acompañarlas en ese proceso, ayudándolas a confiar en las habilidades que ya tienen y a desarrollar su propio estilo terapéutico.
Si quieres formarte con nosotras o solicitar más información estaremos encantadas de ayudarte.
